Pastillas de Esperanza
Como suele pasar había forma de evitarlo, sin embargo, este día no sería el caso. El recuerdo en su memoria seguía presente, no podía dejar de pensar a lo que había renunciado, hace dos años y cuatro meses que en un acto de terror y pánico, bueno en realidad algo más parecido a cobardía, condenó a la muerte. No se trata de una tragedía de proporciones monumentales o por lo menos no se trató de eso en su momento. John nunca había entendido qué pasó por su mente al evitar buscar una relación que tanto quería, ¿estaba atrapado en un momento de bendiciones? -Algo malo está por ocurrir- era su mejor ocurrencia, así como lo pensó fue que pasó en una sola oleada de indiferencia dejo morir sus esperanzas, sin pensar por un momento en lo que de verdad deseaba.
Para sobrepasar este amargo trago de realidad no pudo hacer más que intentar escuchar una vez más al viento decirle que todo estaba bien. En el silencio estaba todo lo que en estos días necesitaba. Una descarga de furia en tan sólo el roce de las fugaces ráfagas de viento. Un rayo de luz atraves de su cabello mal peinado. Un gran vacio dentro de lo que algún día fue un niño seguro en los brazos de su madre. No había forma de perder algo que no había tenido, eso era lo que no lograba entender.
En la memoria no tenía mas que vagos recuerdos de lo que semanas atras le había dicho uno de los inquilinos que vivía en casa de su tía-si la vida te da la espalada agarrale las nalgas- Un consejo bastante obvio, sino es que estúpido, pero le traía recurrentemente una pregunta, algo que no se dejaba olvidar ¿qué pasa cuando yo me doy la espalda? No hablaba de darle la espalda a la vida, un hecho inconcebible para él, era haber muerto y no darse cuenta.
Para sobrepasar este amargo trago de realidad no pudo hacer más que intentar escuchar una vez más al viento decirle que todo estaba bien. En el silencio estaba todo lo que en estos días necesitaba. Una descarga de furia en tan sólo el roce de las fugaces ráfagas de viento. Un rayo de luz atraves de su cabello mal peinado. Un gran vacio dentro de lo que algún día fue un niño seguro en los brazos de su madre. No había forma de perder algo que no había tenido, eso era lo que no lograba entender.
En la memoria no tenía mas que vagos recuerdos de lo que semanas atras le había dicho uno de los inquilinos que vivía en casa de su tía-si la vida te da la espalada agarrale las nalgas- Un consejo bastante obvio, sino es que estúpido, pero le traía recurrentemente una pregunta, algo que no se dejaba olvidar ¿qué pasa cuando yo me doy la espalda? No hablaba de darle la espalda a la vida, un hecho inconcebible para él, era haber muerto y no darse cuenta.
2 Comments:
¿La literatura como pastilla de esperanza? ¿Por qué, entonces, no volvió a escribir? ¿Lograste agarrarle las nalgas a la vida?
Porque se enamoró de la vida y el texto se volvió realidad.Creo que sí!
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